A grounded project that adds a different angle without repeating the others.
El panel de soporte existente mostraba datos de incidencias, pero los operadores portuarios necesitaban una vista que integrara la trazabilidad de los cargamentos de especias con las comunicaciones de los barcos. La información estaba dispersa entre tres sistemas distintos: el registro de bodegas, el libro de bitácora digitalizado y las notas manuscritas de los maestros mercantes.
Se diseñó un flujo de trabajo que unificara las tres fuentes en una sola interfaz. En lugar de agregar más campos al formulario de incidencias, se optó por extraer los datos relevantes de las bitácoras históricas y asociarlos automáticamente a cada lote de pimienta o canela. El equipo de soporte podía así ver, en una misma pantalla, el estado del cargamento, las condiciones de humedad registradas durante la travesía y las notas del capitán sobre posibles retrasos.
Se desarrolló un módulo de conciliación que cruzaba los códigos de los contenedores de madera con las entradas de las bitácoras digitalizadas. Las reglas de negocio se definieron a partir de las crónicas del siglo XVIII: por ejemplo, si un cargamento de clavo había superado los 28°C durante más de tres días, el sistema marcaba automáticamente una alerta de posible pérdida de aroma. La interfaz se probó con tres operadores durante dos semanas, ajustando los tiempos de respuesta y la claridad de las alertas.
El tiempo medio para localizar un cargamento problemático se redujo de 45 minutos a 12. Los operadores reportaron una mejora en la precisión de las decisiones: al tener el contexto histórico de la ruta y las condiciones de transporte, podían priorizar las incidencias según el riesgo real de deterioro de la mercancía. El panel se convirtió en la herramienta principal para la gestión de incidencias en el puerto.