Un flujo de reservas estacionales diseñado para ajustar la capacidad de carga en función de la disponibilidad de especias y las condiciones de navegación del siglo XVIII.
Los mercaderes de pimienta y canela enfrentaban pérdidas recurrentes por reservas duplicadas en bodegas y falta de coordinación entre los puertos de Malabar y Ceilán. Los registros manuscritos no permitían prever la saturación de los barcos durante la temporada de monzones.
Se diseñó un sistema de planificación basado en ventanas de embarque de tres meses, con alertas sobre la humedad esperada en la ruta y el tiempo de tránsito hasta los almacenes de Lisboa. Cada cargamento se etiquetaba por tipo de especia y fecha de recolección, priorizando los lotes más perecederos.
Se establecieron puntos de control en los puertos de Cochin, Colombo y Batavia. Los maestros mercantes recibían un cuaderno de ruta con espacios para anotar las condiciones de cada bodega y las desviaciones por tormentas. El proceso redujo las cancelaciones de última hora y mejoró la rotación de los sacos de yute en las bodegas.
Durante la temporada de 1768, el flujo de trabajo permitió embarcar un 18 % más de pimienta negra sin aumentar el número de navíos. Las pérdidas por moho en la canela de Ceilán se redujeron a menos del 5 % del cargamento total, según las bitácoras conservadas en el Archivo de Indias.